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Reflexiones sobre ZERO

  • Foto del escritor: Tabare Couto
    Tabare Couto
  • 3 may 2021
  • 3 Min. de lectura

Con motivo de la reedición en vinilo del único álbum de Zero, lo primero que me viene a la mente es la relevancia y calidad de algunas de sus composiciones emblemáticas: “Riga”, “Soy Escorpión”, “El Péndulo” y/o canciones que podríamos considerar “baladas” clásicas más allá de su temática como “Tres Horas” (que no apareció en la edición original y fue editada en el compilado ‘Rock 4’) o “Ahuyentando el Miedo”, entre otras. Con el paso del tiempo todos estos temas y algunos más se sostienen como grandes canciones sin importar su estilo o el “envoltorio” -llamémosle así- que las recubría. Una producción, por cierto, que de todos modos hoy sigue sonando moderna y fresca y que, en su momento, para el Montevideo de mediados de los 80, incluso para el Río de la Plata, era vanguardista y diferente para la época.


“Riga”, por ejemplo, es un tema perfecto en sus arreglos, estructura, melodía, letra e interpretación. Un joyita pop que escucharemos en 30 años más y siempre sonará atractiva. “Soy Escorpión”, con sus arreglos de teclados y sus riff metaleros es otra muestra de una arquitectura pop muy bien diseñada. “Ahuyentando el Miedo” ofrece un tono denso, oscuro, intimista y desgarrador. Merece un sitial destacado en las mejores canciones de la música uruguaya. En un supuesto segundo plano aparecen “Siglo XXI” que hoy no debe estar en el inconsciente colectivo y que presagiaba que el grupo tenía mucho para dar a nivel melódico, arreglístico y de expectativas futuras o “Ángeles Caídos” que si no hubiera estado en este álbum podría haber sido un corte promocional de cabecera en cualquier otro disco. Y, más allá del entramado musical, estaban las letras que en sus momentos de concreción fluían con certeza pero en sus pasajes abstractos y difusos, incluso lograban una seducción mayor y conectaban directamente con el sentir de una época oscura, excitante y confusa. Esos versos, mayoritariamente escritos por Leo, brotaban con una personalidad interpretativa única, una potencia y un fraseo -un modo de decir/cantar- que, sin perder el fondo bailable, pop o de angustia post punk, por momentos, se podía tornar tremendamente rockero y agresivo. Precisamente hace unos meses, Nelson Díaz me solicitó algunas impresiones personales -que aquí reflejo y extiendo - sobre Zero, para un trabajo que ansioso espero vea la luz (¡¡ mil disculpas por la indiscreción, pero se tiene que hacer ese libro!!). Y si de establecer aún más diferencias entre Zero y otros artistas co-generacionales se trata, la voz de Leo García siempre aportó un registro y una estrella única.


En lo personal, sin embargo, lo que menos me atrapó de Zero en aquellos años fue su orientación, digamos, temática, hacia “lo extraterrestre”. La dupla compositora de Gómez y Machado me imagino podrían haber explorado inlcuso mucho más allá de esta postura. Si le sumamos las letras y el aporte de Martiniano -sin ser yo un experto y un estudioso en la dinámica compositiva del grupo por aquel entonces- intuyo que lograban una conjunción que fue injustamente ninguneada artísticamente en su momento.


Aunque suene a lugar común e (imposible) premio consuelo: sin dudas que 'Visitantes' ha sido uno de los discos que mejor ha envejecido de aquellas obras que se desarrollaron en los años 80. Considerando las limitaciones técnicas existentes en nuestro país en aquellos tiempos, aún es más destacable esa vigencia. Es una pena que no pudieran haber continuado creando con regularidad. Repetidamente se insistimos en establecer que la gran historia trágica del rock uruguayo de los años 80 fue la carrera truncada tras el segundo disco de Los Tontos, que Cadáveres Ilustres fue/es la eterna banda de culto, o que Cross mereció mejor repercusión y aplausos, entre otros casos. Sumaría en ese triste podio de malos momentos, la separación de Zero, hecho que nos privó de disfrutar probablemente de la evolución de una línea estilística diferente y más plural en el rock de aquellos años. Esta reedición en vinilo aportará un punto relevante de justicia histórica a la banda.






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