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Preguntas pinochetistas

  • Foto del escritor: Tabare Couto
    Tabare Couto
  • 17 dic 2018
  • 2 Min. de lectura

Después de los dichos de la diputada Flores me gustaría saber qué significa ser pinochetista en el Chile de hoy.


Por ejemplo, ¿es posible un pinochetismo light, otro de centro y, digamos, un pinochetismo de extrema derecha?


A estas alturas me imagino que todos sabemos, más o menos, lo que significa ser stalinista o hasta incluso, si alguien se declarase "hitlerista", por no decir nazi, tendríamos una foto clara.


¿Cuál es la radiografía de un pinochetista en Chile 2018? ¿Puede alguien inspirado en un dictador declarar que el pinochetismo es democrático y que promueve la libertad con total liviandad? ¿Cuando RN o la vocera del gobierno abogan, para defender la efusiva declaración de Flores, por la libertad de expresión como un derecho ineludible, directa o indirectamente, qué se está apoyando? ¿Cuando se proclama en un curioso gesto de civismo integrador “que no sobra nadie” al aceptar un pinochetista en sus filas, RN quiere decir que tendría la misma reacción si alguien se declarara ferviente seguidor de un dictador a la inversa? ¿Puede alguien ser pinochetista para lo que le conviene y para lo que no, no serlo? ¿Se puede condenar al asesino de Jaime Guzmán pero defender a Pinochet?


Por ejemplo, ¿que Pinochet, con apoyos internos y comprobada injerencia de gobiernos extranjeros, derrocara a un gobierno que consideraba nefasto es parte de la reinvidicación nacional del pinochestimo del nuevo siglo que proclama Flores y aplaude RN?

Vale decir: ¿habría que considerar que todos los que aplaudieron a rabiar “el valiente” discurso de Flores, solo por considerar a un futuro gobierno de turno nefasto ante la imposibilidad de cambiarlo democráticamente optarían por derrocarlo violentamente y con apoyo del exterior? Más simple: ¿Si mañana existiera una supuesta situación política similar se actuaría de la misma manera?


Si su líder inspiracional mintió y robó, y aprobó y promovió la violación de los derechos humanos, ¿cómo deberíamos considerar el umbral de honestidad de sus seguidores? ¿No está Flores, directamente proclamando una mirada antidemocrática, peligrosa, acaso subversiva y anticonstitucional?


De nuevo: ¿qué significa ser pinochetista en el Chile de hoy?


El discurso de Flores no sólo no es valiente: es especialmente agresivo y escudado en esa libertad de expresión que el pinochetismo siempre supo ahogar, alienta una posición que solo alimenta la confrontación.


No es un discurso valiente, probablemente sí (¿honestamente?) brutal, en la mejor línea Bolsonaro, Trump, Le Pen.


Sin embargo, el discurso no asoma en estos días de populismo desbocado y fascismo cerril o para el poster y el twitter, ni como sorpresivo ni por sí mismo demasiado original.


Lo alarmante son los aplausos que recogió. Y fueron (son) muchos. En esos aplausos radica el verdadero peligro del discurso de Flores, la orgullosa joven pinochetista que deja muchas preguntas sin respuestas.


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