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Otra mirada a la Corte del Rey

  • Foto del escritor: Tabare Couto
    Tabare Couto
  • 15 oct 2019
  • 2 Min. de lectura

1. Gran show de King Crimson en Chile. 2. Con una calidad instrumental e interpretativa que bordea la exageración. 3. Expansión y precisión, desborde y exactitud. 4. Con seguidores devotos que estaban aplaudiendo ya desde antes que el grupo comenzara a tocar. 5. Un espectáculo de tono mayor, adulto, serio, ceremonial y casi de música de cámara. Elegante. Impecable. De tan virtuosamente gélido: hervía. 6. Se los aseguro que no se trata del punk resentido que en alguna parte llevo dentro, pero en medio de mi respeto y admiración por el show del domingo pensaba que los grandes atributos que exhiben Robert Fripp y los suyos son, vaya paradoja, por momentos sus puntos débiles. La música de King Crimson es tan excelsa que al mismo tiempo que hipnotiza y paraliza de entusiasmo hasta producir el éxtasis, de a ratos se desconecta y se aleja del oyente aturdiéndolo y apabullándolo con repetitivas muestras de virtuosismo interminable. 7. Celebro a aquel fan que a mi costado y con una camiseta de Napalm Death lloraba de emoción, y a todos los fans que tras la visita se deshicieron en elogios tan monumentales y a veces extralimitados, como la propia propuesta de Crimson, pero no puedo dejar de pensar que los grandes artistas -de Dylan a Van Gogh, de los Beatles a Mozart- están más allá incluso de las verdades absolutas de sus seguidores más entusiastas. 8. Precioso y exagerado show de Crimson. Con momentos soberbios como “Epitaph” o “Frame by Frame” por escoger solo dos casi al azar. Los padres indiscutibles y pioneros no solo del rock progesivo sino de varios otros estilos directamente influenciados por ellos mismos. Dieron dos shows sublimes. 9.Lo mejor del año, al menos hasta que veamos a Patti Smith que, ojalá, pifie y desafine un poquito.

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