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Los restos del naufragio, FLASHES RESCATADOS DE UNA (IMPROBABLE) AUTOBIOGRAFIA VERANIEGA

  • Foto del escritor: Tabare Couto
    Tabare Couto
  • 10 dic 2018
  • 3 Min. de lectura

verano setentas El círculo del alma de un niño de cuatro años es tan frágil y sabio que se abre despacito y acomoda su dolor para explotar años después, como una bomba que esparce fragmentos de vidrio quebradizo y se desliza entre los huecos del recuerdo, hiriéndolo, atacándolo sin piedad entre los huesos de cada diciembre estival, cada aniversario mortal. El ciclo de la pérdida nunca se cierra sin que ella diga adiós, sin que él pueda abrazar a su hijo y llorar, sin que el niño pueda escuchar la voz de Mary, fugaz. Aunque no quiera huir, nunca tendrá retorno a sus viajes de amor imposible, pedazos del alma partida.

verano soledad Me apoyaba cansinamente en la lapicera, escribiendo azul sobre blanco, oyendo sonar un armónica y al Jefe cantar “I saw her standin’ on her front lawn just twirlin’ her baton” . Afuera sopla el viento pero no es primavera. Ya no colecciono pomos de carnaval. Ni como chocolondos. Ni vendrá el Caballero Rojo a rescatarnos del mal. Maldita melancolía. Fútbol de liguilla, cervezas, mochilas, viajes a dedo por Brasil, porros, masturbación y pastillas para el asma. Maldito clima. Demasiado verano para tanta soledad.

verano fatal Recuerdo sus ojos pequeños y asustados. Su inmóvil masa corporal. Su frente helada. Su sudor cálido de enero congelado. Su barba de tres días seca. Su mentón apoyado en su pecho quieto. Y sus palabras de auxilio: - Me voy. Recuerdo su sonrisa y su delirio triste. Su malhumor y su apetito letal que le llevó a engullirse treinta y dos naranjas, luego de pelarlas una por una. Su amor y su nostalgia, sus carteles hechos en piedra laja o en pedazos de lata, colgados del parral y con los nombres de los integrantes de su familia, uno por uno. Sus memorias entreveradas por la aterioclerosis y el tablón que se quebró, en 1930, bajo sus pies, cuando comenzaba el primer campeonato mundial. El verano no está hecho para cortejos fúnebres, pienso. Haré todo lo posible por morir en invierno o una tarde otoñal.

verano light Febrero del dosmildos. Hay varios summer hits dando vueltas sobre tablas de surf y ritmos euro dance. Están limpiando las cañerías de treinta restaurantes en Punta del Este. Las cañerías están tapadas de fetos humanos, grasa y aceite. Están limpiando el verano dosmildos de intrusos molestos en Punta del Este.

verano amor Ella, mi amor de verano eterno, a pesar de mis tormentas y mis inviernos, dijo que sí. Estábamos en la rambla frente a un río silencioso. "Soy un completo incompleto, incompleto por amor. La costilla que me falta cuelga de tu corazón", dice la canción. "Soy un completo incompleto si te giro y no te veo". Mucho después, la luna está oscureciéndose hacia arriba. Escondiéndose de los satélites. La gente mira desde sus terrazas y las luces de la ciudad están mudas, como todas las luces del universo: verdes, rojas y amarillas. Las montañas, los balcones, la ropa tendida y las barandas son algunos testigos. Y el verano soplando suspiros. Nicolás está en la panza de su madre flotando como un astronauta diminuto, jugando con las burbujas de la vida. Unos eneros más tarde, Natalia abre su boquita de algodón y disfruta junto a su hermano del placer de no tener que entender lo que ocurre a su alrededor y yo puedo sobrevivir a la nostalgia sin tener que desear, desesperadamente, que la primavera muera para que todo vuelva a comenzar. "Soy un acorde incompleto, menor y desafinado que lleva persiguiendo notas sin lograr una canción".

Publicado originalmente en Freeway Magazine, Edición especial Verano 08, Uruguay.



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