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Bunbury

  • Foto del escritor: Tabare Couto
    Tabare Couto
  • 10 dic 2018
  • 1 Min. de lectura

Enrique Bunbury es un camaleón sonoro alcoholizado por los vapores de pasiones prófugas, de amores prohibidos y carreteras que no conducen a ninguna parte. Un boxeador vencido, oliendo a sudor , marihuana y sangre seca. Un astronauta sin órbita convertido en Ziggy Stardust. Un vendedor ambulante de ilusiones ajenas. Un náufrago ibérico entre los restos de la belleza de las canciones que otros desnudan, esparcidas por la playa. Un dylan musculoso y barroco. Un morrison quijotesco de uñas negras y sombrero vaquero. Un titiritero de emociones desgarradas y tiernas, arrancadas a jirones desde el centro más oscuro del universo. Un héroe del silencio mainstream para queinceañeras húmedas que nunca leerán a Oscar Wilde. Una marioneta contradictoria del rock starsystem, perdida en el espacio, luchando contra los ringtones en medio de la lista de los más vendidos. Un raphael postmoderno electrocutado con poesía maldita. Un proxeneta seductor de retazos de tango y rancheras, sicodelia y valses. Un artista libre atrapado en su música y, como todos, peleando sin sentido contra un mundo, en un tiempo y espacio, que lo glorifica y lo condenará eternamente.

Publicado originalmente en Octubre 2007.


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